Cesáreas Humanizadas

Cada vez más hospitales de nuestro país llevan a cabo protocolos para humanizar las cesáreas. Y cada vez más padres quieren formar parte e involucrarse en el feliz acontecimiento. Matronas y madres nos explican cómo son estas intervenciones. Entrevista con la experta: Sabina del Río. Psicóloga, directora de Calma: Centro de Psicología y Especialistas en Maternidad. “Las primeras horas tras el parto son esenciales para el establecimiento del apego entre mamá y bebé y para la instauración de la lactancia materna” La mujer del siglo XXI sigue temiendo al parto. ¿Por qué? El parto es un proceso por el que hemos de pasar solas y que asusta. Es algo desconocido, no sabemos cómo reaccionará nuestro cuerpo, si seremos capaces de soportar el dolor, si viviremos un parto natural, si surgirá algún problema y si el bebé saldrá bien. La incertidumbre es inherente al parto. Ese “nunca se sabe” relacionado con el parto, a las mujeres del XXI acostumbradas a tenerlo todo controlado, nos asusta en mayor o menor medida. ¿Cuál es la mejor forma de afrontar a nivel emocional el feliz acontecimiento del nacimiento de nuestro bebé? Es importante que la mujer se sienta preparada, segura y acompañada emocionalmente. Es vital que en los cursos de preparación al parto, al tiempo que se aporta información teórica sobre el proceso de parto o las técnicas de manejo del dolor, se transmita a las mujeres confianza en sí mismas y en su capacidad para parir. ¿Cómo debe prepararse la madre para afrontar una cesárea? Muchas mujeres viven el parto como una prueba de su “capacidad” y pueden vivir la cesárea como un fracaso. La clave es entenderlo como una cirugía que puede salvarle la vida a nuestro hijo. No obstante, sería positivo permitir a la madre que cuente cómo se siente una vez nacido el niño y si ha padecido dolor emocional por haber tenido un parto por cesárea, es fundamental que exprese sus sentimientos. ¿En qué medida benefician a nivel emocional los protocolos para humanizar las cesáreas tanto a la futura mamá como al bebé? Las primeras horas inmediatamente tras el parto son un periodo sagrado donde tienen que conocerse, mirarse, olerse, acariciarse. Esto es esencial para el establecimiento del apego entre mamá y bebé para la instauración de la lactancia materna e incluso para llegar a prevenir una posible depresión posparto. Además, está el hecho de sentirse madre. ¿Cuándo y cómo se produce este hecho? Convertirse en madre no es algo que llegue de la noche a la mañana. Una madre se va construyendo desde antes del embarazo. Y a lo largo de esos nueve meses de gestación se irá haciendo a la idea de cómo será como madre, cómo querrá a su bebé… Sin embargo, una vez tenemos a nuestro hijo en brazos puede ser bien diferente a cómo nos lo habíamos imaginado. Testimonio Sonsoles García: Tiene 37 años, es periodista, está casada y es madre de Alejandro de 2 años. “Tuve una cesárea tradicional, en el quirófano me sentía muy sola y vulnerable, pero aún así no lo recuerdo como algo traumático” “Debido a que el niño venía sentado, mi ginecólogo me indicó que nacería con una cesárea programada. Al estar todo programado, le pregunté si sería posible que me acompañara mi marido en el quirófano y me dijo que lo intentaría. Sin embargo, todo se precipitó y al ponerme de parto, me tuvieron que hacer una cesárea de urgencia. Como no estaba mi ginecólogo de guardia, la doctora que me atendió no permitió que mi marido estuviera conmigo en el nacimiento de nuestro hijo. Ya en el quirófano, recuerdo que hacía frío, que tenía en los brazos dos vías y que estaba rodeada de personal médico. Pero me sentía muy sola y vulnerable. En cuanto me sacaron al niño, me le enseñaron, le di un beso y le realizaron la primera valoración médica. Inmediatamente después, entregaron el niño al papá en la habitación para que realizara el contacto piel con piel, mientras a mí, me terminaban de coser. Y al rato, me subieron a la habitación y me colocaron al bebé al pecho para iniciar la lactancia. Cuando hablo del nacimiento de mi hijo por cesárea no lo recuerdo como algo traumático. Fue rápido y no sufrimos ni el niño ni yo, que es lo importante. Es cierto que la recuperación es mucho más lenta que con un parto natural y que la leche no me subió hasta cuatro días después de haber dado a luz, pero todo salió bien. Me quedo con eso. Ahora, que estoy embarazada de seis meses y el bebé está bien colocado, mi ginecólogo va a intentar que nazca de parto natural. A ver si hay suerte”. Uno de cada cuatro niños que nacen en nuestro país lo hace por cesárea. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, España tiene una tasa de cesáreas de un 25,25 por ciento. Una cifra bastante más elevada de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que aconseja situar la tasa de parto por cesárea entre un 10 y un 15 por ciento, con el objetivo de reducir la cifra mundial de fallecimientos de madres y de bebés en el parto. Aunque una cesárea es una intervención quirúrgica, no deja de ser un momento único entre madre e hijo. Potenciar la humanización de este proceso y que se asemeje a las sensaciones que la mujer experimenta en un parto vaginal ya es posible. El Hospital de Manises en Valencia, que ya permitía la entrada de un acompañante en las cesáreas programadas, ha ampliado la medida y desde el pasado mes de junio, lleva a cabo un completo protocolo para humanizar este proceso con un triple objetivo: buscar el máximo bienestar del recién nacido, favorecer el contacto piel con piel con la madre y mantener juntos todo el tiempo a la madre y a su pareja con el bebé. El matrón del Hospital de Manises, Guillermo Gallagher, lo explica: “Partiendo de la premisa que la cesárea no es el principal deseo que una mujer tiene para dar a luz a su hijo, hemos intentado que sea lo más humano posible. Así, se permite la entrada de la pareja de la mujer para hacerle también partícipe del nacimiento de su hijo, mientras le da la mano a la mujer y le habla para que se sienta más segura y esté más tranquila. El papá o acompañante es testigo de cómo nace el bebé y le puede acariciar o darle un beso. Cada vez con más frecuencia, los papás quieren formar parte e involucrarse en el feliz acontecimiento”. Los expertos insisten en el enorme efecto positivo que tiene que la madre esté acompañada durante la intervención, ya que reduce su nivel de estrés y es un apoyo emocional esencial para afrontar el nacimiento de su bebé. PIEL CON PIEL En este tipo de cesáreas se potencia el vínculo madre e hijo en la medida de lo posible. “Tras el nacimiento se realiza de manera inmediata el método piel con piel, similar al que se realiza en un parto vaginal, siempre y cuando no surja ninguna complicación ni en la madre ni en el niño. Además, la valoración inicial del pediatra al recién nacido (respiración, color, movimiento y frecuencia cardiaca) se realiza sobre la madre siempre que médicamente sea posible. En cuanto al cordón umbilical, si las condiciones clínicas del neonato y la madre lo permiten, se corta cuando deja de latir”, añade el matrón Guillermo Gallagher. Lo cierto es que cada vez existen más evidencias científicas que demuestran que las mujeres que tienen a sus hijos a través de una cesárea, tienen una experiencia del parto menos satisfactoria que las que pasan por un parto vaginal y además son más propensas a la depresión posparto. De ahí que, gracias a la técnica de humanizar las cesáreas, tanto la madre como el recién nacido obtienen grandes beneficios. Así, para el bebé, mejora la estabilidad cardiopulmonar, se reduce el estrés posparto, mejora la termorregulación y los niveles de glucemia; respecto a la madre, se fomenta el vínculo materno filial y proporciona una mayor satisfacción. MÚSICOTERAPIA Si la madre lo desea y el recién nacido muestra signos de búsqueda, la matrona guiará a los padres para iniciarla lactancia en la misma sala quirúrgica. Y con el fin de ofrecer una asistencia médica de mayor calidad a la madre, el bebé y el acompañante, el equipo presente en este tipo de intervenciones cuenta con una formación específica para potenciar la humanización en todo el proceso. Además, se limita la presencia del personal necesario en el quirófano para crear un ambiente lo más cálido e íntimo posible. Incluso se le ofrece a la mamá la posibilidad de elegir su propia música durante la intervención. “Les ofrecemos a los padres la posibilidad de tener música durante la intervención de la misma forma que si se tratara de un parto vaginal. Si eso favorece que madre y acompañante estén más relajados, mejor. Así, el bebé nacerá en un ambiente más sereno y agradable”, cuenta el matrón Guillermo Gallagher. El equipo presente en este tipo de intervenciones cuenta con una formación específica. Precisamente, el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles en Madrid es otro de los centros de nuestro país donde han implantado un protocolo para humanizar las cesáreas. Pepa Cordón, supervisora del bloque obstétrico y del área materno infantil de este centro hospitalario, explica en qué casos está indicada una cesárea humanizada: “Principalmente en las cesáreas programadas que son aquellas que se realizan sin iniciar el trabajo de parto. Pueden indicarse en los casos en que el bebé venga de nalgas o sentado, pero también cuando haya un fracaso de inducción al parto, es decir, cuando tras más de doce horas la madre no dilate y el trabajo de no parto no progrese. Eso sí, están contraindicadas en las denominadas cesáreas emergentes, que es cuando la vida de la madre o el bebé corren peligro”. APOYO DE LA MATRONA Una vez que se comunica a la mamá que tendrá que someterse a una cesárea, se la traslada al quirófano para aplicarle la anestesia epidural, que permite que pueda estar consciente durante el nacimiento del bebé. Durante ese tiempo, el acompañante se viste con ropa de quirófano y una vez que entra en la sala para sentarse a la cabecera, la mamá ya está anestesiada y preparada para la cirugía. Tras el nacimiento del bebé, las ginecólogas se centran en cerrar la incisión del abdomen la madre. “Durante el tiempo que la familia permanece en el quirófano, que suele ser alrededor de una hora, están apoyados en todo momento por la matrona, que es la encargada de fomentar la lactancia materna y la que se ocupa de controlar la recuperación materna”, indica Pepa Cordón, supervisora de obstetricia. A continuación, la mamá con su bebé y su pareja son trasladados a la sala de dilatación que ocupaban previamente, donde permanecerán unas dos horas, tiempo en el que vigilan la evolución de ambos tras la cirugía. Transcurrido este tiempo, y si no hay complicaciones, se les traslada a una habitación en la planta de maternidad donde la mamá permanecerá ingresada entre dos y tres días. Nuevos tiempos y nuevos partos. Los avances científicos han provocado que se hayan puesto en marcha protocolos para humanizar las cesáreas. Cambios positivos en los protocolos médicos con un único objetivo: que la mujer recuerde con emoción el nacimiento de su hijo por una cesárea. Testimonio Paula Muñoz: Tiene 33 años, es directora retail, está casada y es madre de Lucas de cuatro meses. “Mi experiencia con mi cesárea humanizada fue muy positiva, porque estuve acompañada de mi marido y me sentí muy tranquila “Cuando me quedé embarazada decidí que quería un parto lo más natural posible. Entonces, fui al Hospital de Manises en Valencia, porque me habían comentado que son muy respetuosos con el parto. Pero como el niño venía de nalgas me contaron que nacería por cesárea. La fecha elegida fue el 25 de mayo, pero el 15 por la noche tenía una presión grande en el pecho y nos fuimos al hospital. Tras hacerme una exploración me explicaron que tenía preeclampsia, tensión alta, y que lo más aconsejable era realizar una cesárea lo antes posible. Entonces, el ginecólogo nos contó que mi marido podría estar conmigo durante la intervención. Mientras él se colocaba el gorro, la bata y las calzas, a mi me llevaron al quirófano y me pusieron la anestesia. A continuación, entró, se sentó a mi derecha y me cogió de la mano mientras hablábamos. Poco después, nació Lucas, le escuchamos llorar y me le colocaron encima para hacer el piel con piel. Me acuerdo que le di un beso y tras cantarle la canción El señor Don Gato se calmó. Fue muy bonito y emotivo. Después, cogieron al bebé para que le hicieran la primera valoración médica y a mí me terminaron de coser. Mi experiencia con mi cesárea humanizada fue muy positiva, porque estuve acompañada de mi marido durante toda la intervención, me sentí muy tranquila y arropada en todo momento. Además, al poder vivir el nacimiento de nuestro hijo juntos, mi marido no estuvo solo ni asustado esperando en la habitación sin saber cómo se estaban desarrollando los acontecimientos”. Virginia Madrid