Psicología Infanto-Juvenil

Psicología para niños

Nuestros hijos son lo que más queremos en este mundo. Por eso nos cuesta mucho verles sufrir. Hay sufrimientos “estructurantes”, es decir, necesarios para ayudarlos a crecer y desarrollar recursos propios para enfrentarse con los dilemas de la vida. Y por ello inevitables.

Pero hay otro tipo de sufrimiento: el innecesario, el desmesurado, exagerado o incomprensible. Algunas veces nuestros niños sufren sin saber por qué, otras veces sufren de una manera que nos parece excesiva. Otras veces no es tan fácil detectar el malestar de los más pequeños. Puede ser cuando un niño no se muestra angustiado ni triste pero está a menudo enfadado, o por ejemplo cuando produce algún síntoma (trastornos del sueño o la alimentación, enuresis, dermatitis, etc).

El Mundo Emocional de los Niños

A menudo, los adultos no comprendemos el mundo interior de los niños, creyendo que, por ser pequeños, deben ser felices y no tener problemas. Sin embargo, los niños también enfrentan desafíos emocionales, como la falta de aceptación, la presión escolar, las comparaciones con otros y los cambios en la familia, como la llegada de un hermano.

Hiperactividad y déficit de atención

El diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad ha aumentado, pero muchos profesionales consideran que hay un sobrediagnóstico y exceso de medicalización. En CALMA, se realiza una valoración para abordar factores emocionales que puedan estar afectando al niño, sin centrarse únicamente en la falta de atención o hiperactividad. El objetivo es entender las causas que impiden al niño sentirse tranquilo y evitar la evasión constante.

Niños tristes o irritables

Cada niño tiene su carácter, pero a veces la depresión infantil pasa desapercibida, especialmente en los niños tranquilos y obedientes.

Aunque no se quejen abiertamente, su tristeza puede ser una señal de que necesitan ayuda. También pueden manifestar su sufrimiento a través del enojo o el mal humor, lo que a menudo esconde un dolor profundo.

Problemas de relación

Es común que los padres se preocupen por cómo se relaciona su hijo, temiendo que no sepan defenderse o manejar su agresividad. Las dificultades para socializar pueden ser un signo de sufrimiento, y si se observa que el niño tiene problemas para interactuar con sus compañeros, es importante consultar a un especialista que pueda orientar y ayudar a entender lo que está ocurriendo.

Adolescentes

La adolescencia es una etapa compleja tanto para los padres como para los adolescentes. Los padres se sienten desconcertados por los cambios en sus hijos, quienes buscan autonomía pero, a la vez, desean la atención y preocupación constante. Los adolescentes enfrentan grandes transformaciones físicas y emocionales, acompañadas de presiones por cumplir expectativas sociales y familiares.

En este proceso, pueden surgir problemas como la inhibición social, impulsividad, agresividad, adicciones o ansiedad. Es fundamental que los padres respeten los espacios e individualidad de sus hijos, brindándoles apoyo, y en casos extremos, considerar la ayuda de un especialista.

Trastornos del sueño y alimentación

La alimentación y el sueño en los bebés pueden reflejar sufrimientos emocionales. La negativa a comer o problemas como regurgitaciones pueden ser expresiones de malestar emocional, por lo que, si se descartan causas médicas, es recomendable una evaluación psicológica especializada.

Los trastornos del sueño, como la hipersomnia, el insomnio o las pesadillas, también pueden señalar problemas emocionales. Aunque algunos trastornos del sueño son normales en ciertas etapas, si persisten o causan malestar, es importante consultar a un especialista.

Celos

La adolescencia es una etapa compleja tanto para los padres como para los adolescentes. Los padres se sienten desconcertados por los cambios en sus hijos, quienes buscan autonomía pero, a la vez, desean la atención y preocupación constante. Los adolescentes enfrentan grandes transformaciones físicas y emocionales, acompañadas de presiones por cumplir expectativas sociales y familiares.

En este proceso, pueden surgir problemas como la inhibición social, impulsividad, agresividad, adicciones o ansiedad. Es fundamental que los padres respeten los espacios e individualidad de sus hijos, brindándoles apoyo, y en casos extremos, considerar la ayuda de un especialista.

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